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Estrellas fugaces y lluvia de estrellas

Meteoros 

Solemos llamar popularmente “estrella fugaz” a algo que nada tiene que ver con las estrellas , salvo que su apariencia en el cielo podría asimilarse a la aparente “caída” de una de ellas.

Estrella fugaz

Estrella fugaz (iStock)

 

Solemos llamar popularmente “estrella fugaz” a algo que nada tiene que ver con las estrellas, salvo que su apariencia en el cielo podría asimilarse a la aparente “caída” de una de ellas: una traza luminosa y brillante dejada en el cielo por un objeto que se mueve a gran velocidad en el firmamento nocturno. Aunque no es una “estrella”, sí que es “fugaz”: generalmente la duración del fenómeno no pasa de unos breves segundos.

 

El nombre menos popular pero más apropiado técnicamente es el de Meteoro. Se produce cuando una partícula sólida generalmente de escaso tamaño penetra en la atmósfera terrestre a gran velocidad, produciéndose una fricción con el aire que la calienta hasta niveles que producen su rápida incineración (proceso denominado “ablación”), emitiéndose un destello luminoso visible desde kilómetros mientras dura la combustión de la partícula. La temperatura que se alcanza, de 1000 – 2000 °C, puede igualmente calentar y hasta ionizar el aire circundante. La partícula procedente del espacio, antes de chocar con la atmósfera de la Tierra, se denomina Meteoroide. Y en el hipotético caso de que, debido a su tamaño o composición química, algún resto del meteoroide consiguiera llegar al suelo sin haberse quemado por completo, dicho resto recibirá el nombre de Meteorito.

 

Diferencias entre Meteoroide, Meteoro y Meteorito

Diferencias entre Meteoroide, Meteoro y Meteorito (molasaber.org)

Así pues, queda claro que la nomenclatura es importante, y que debemos emplear en cada caso el término adecuado, sin confundirlos:

El fenómeno luminoso del meteoro o estrella fugaz se produce a unos 80-100 km de altura. La velocidad de entrada en la atmósfera oscila normalmente entre 12 y 72 km/s. En el caso especial de que la magnitud de su brillo alcance o supere a la que suele mostrar Venus, al meteoro se le designa como “Bólido”.

 

Lo que debe quedar claro es que cuando hablamos de Meteoros o Estrellas Fugaces nos referimos a un fenómeno que ocurre *dentro* de la atmósfera terrestre, y no en regiones del espacio alejadas de la Tierra.

 

Cada año penetran en la atmósfera entre 40 y 80.000 toneladas de pequeños fragmentos de roca, hielo y metal procedentes de diversos cuerpos del Sistema Solar. Casi todos ellos se destruyen en la atmósfera, emitiendo un breve destello de luz. En contadas ocasiones, el tamaño inicial del meteoroide es tal que no sólo sobrevive parcialmente a la fricción, sino que al atravesar las capas inferiores de la atmósfera genera una onda de choque que puede llegar a causar daños materiales y humanos, como ocurrió con el bólido de Chelyabinsk (Rusia, 2013).

Cometa C/2020 F3 Neowise

Cometa C/2020 F3 Neowise (foto: Miroslav Druckmüller). Las colas de polvo de los cometas pueden generar lluvias de estrella si la Tierra las atraviesa.

Las partículas errantes por el espacio que se precipitan sobre la Tierra pueden tener un origen cometario: se trata en ese caso de polvo de aspecto esponjoso presente en un cometa, que ha sido arrancado del mismo por la presión del viento solar en su trayectoria de acercamiento al sol. También es posible un origen asteroidal: existen asteroides que a veces presentan un comportamiento parecido, ya sea por choque con otros cuerpos o por otras causas, liberando desde partículas microscópicas a fragmentos de roca más grandes. 

 

En algunos casos excepcionales, los meteoroides también pueden tener origen en la Luna o en Marte, de donde habrían sido expulsados por un choque producido por la caída en esas superficies de un meteorito de gran tamaño. Después de miles o millones de años vagando alrededor del Sol, pueden terminar cayendo sobre la Tierra.

Órbitas que se cruzan

Órbitas que se cruzan: cada vez que la Tierra cruza la órbita de un cometa, llena de residuos del mismo, se produce una lluvia de meteoros.

Hasta ahora sólo hemos hablado de meteoros solitarios, esporádicos. Pero muchas veces las estrellas fugaces se presentan en enjambre. Se trata en este caso de una nube con multitud de residuos cometarios o asteroidales que se separaron de un mismo cuerpo principal o progenitor hace “sólo” algunos miles de años, por lo que aún están relativamente juntos, extendiéndose a lo largo de la órbita del cuerpo del que proceden. Si esa órbita corta en un punto concreto a la órbita terrestre, la Tierra recibirá en poco tiempo (a veces, una sola noche) el impacto conjunto de esa nube de meteoroides, originándose lo que llamamos “lluvias de estrellas”, y que no es más que un periodo de alta frecuencia relativa de meteoros.

 

La abundancia de estos se mide con un parámetro denominado Tasa Horaria Cenital (THC), que da cuenta del número máximo de meteoros visibles en una hora cuando se dan las condiciones teóricas de máxima visibilidad: radiante del enjambre situado en el cenit, ausencia de luna y contaminación lumínica, ausencia de nubes, etc. Las lluvias de estrellas suelen ser más intensas en las últimas horas de la madrugada que en las primeras de la noche, debido a que las zonas del planeta que se encuentran en esa fase del día están directamente orientadas hacia la nube de meteoroides, dados los movimientos simultáneos de rotación y traslación de la Tierra.

Principales lluvias de meteoros

Principales lluvias de meteoros, 2023 (Instituto Geográfico Nacional)

radiante

Radiante de una lluvia de meteoros (Foto: Alfonso Espinosa y Julián García)

Se trata un punto situado en la bóveda celeste (y por lo tanto sobre alguna constelación dada), del cual parecieran proceder las trayectorias de todos los meteoros observables durante la “lluvia”. Se trata únicamente de un efecto visual causado por la perspectiva, pero aún así la constelación en la que se sitúa el radiante es la que da nombre a la “lluvia” correspondiente.

Las Perseidas o “Lágrimas de San Lorenzo”, como se las conoce popularmente, son la lluvia más conocida y estudiada por los aficionados a la astronomía. El cuerpo progenitor del que proceden es el cometa 109P/Swift-Tuttle. Aunque pueden detectarse perseidas desde mediados de julio a finales de agosto, el máximo tiene lugar la madrugada del 12 al 13 agosto cada año. Su THC máxima es de 100 meteoros/hora, y la velocidad media con la que penetran en la atmósfera es de 59 km/s, (más de 200.000 km/h).

  • Sociedad de Observadores de Meteoros y Cometas de España (SOMYCE)

  • International Meteor Organization (IMO)