La contaminación lumínica se ha convertido en las últimas décadas en la gran enemiga de la observación astronómica y de la astrofotografía. Por desgracia, la Vía Láctea ha dejado de ser visible en el cielo nocturno de muchas áreas fuertemente iluminadas por luz artificial excesiva o mal diseñada en cuanto a posición de los puntos de luz o temperatura de color. En las ciudades o pueblos grandes se divisan hoy día muy mal las constelaciones ya que sólo son visibles las estrellas más brillantes. Las fotos nocturnas de la Tierra tomadas desde los satélites son impactantes por la cantidad de luz que se puede comprobar que emitimos hacia el espacio. Todo esto supone una gran pérdida cultural, científica e incluso económica, ya que el cielo oscuro se ha revelado como un valor más para las zonas que aún lo poseen, convirtiéndose en el factor más importante de una nueva actividad económica emergente: el astroturismo.
Las soluciones a este problema pasan por un rediseño y renovación de los equipos de iluminación, teniendo mucho que decir en este terreno los ayuntamientos, responsables de la iluminación urbana nocturna. Es necesario reducir intensidades, eliminar los haces de luz dirigidos por encima de la horizontal (mejor si se dirigen sólo hacia abajo) y elegir colores de luz cálidos que afecten menos al cielo que la luz blanca, que se dispersa más fácilmente y es mucho más difícil de filtrar.

Escala Bortle de contaminación lumínica
La escala más conocida para asignar a un emplazamiento el grado de contaminación lumínica que sufre es la llamada Escala Bortle, que va desde un valor de 1 para cielos excelentes (muy pocos ya en nuestro planeta) hasta un valor de 9 en un caso tan extremo de contaminación lumínica que no se vería a simple vista ninguna estrella de magnitud superior a 4. Pero también es frecuente medir con equipos óptico-electrónicos la luminosidad del cielo en el cenit, siendo en ese caso el parámetro utilizado la “magnitud por segundo de arco al cuadrado”. Sus valores oscilan entre los 17-18 mag/arcsec2 en grandes ciudades hasta los 21-21’80 en cielos desde aceptables hasta muy oscuros.
Podemos encontrar mapas de contaminación lumínica en webs como https://www.lightpollutionmap.info/ . También la mencionada anteriormente Clear Outside nos da la contaminación lumínica (según tablas) de la ubicación en la que vayamos a realizar nuestra actividad astronómica.
La Fundación Starlight otorga distintos tipos de certificados de calidad del cielo nocturno ya sea a áreas naturales, comarcas, alojamientos rurales, etc. Existen igualmente asociaciones sin ánimo de lucro dedicadas a la lucha por la preservación del cielo nocturno, como la IDA (International Dark- Sky Association) a nivel mundial, y Cel Fosc (literalmente “cielo oscuro”) en España.