Como podemos leer en “La esfera celeste” que basta un rato de observación del cielo nocturno para percibir su movimiento de giro aparente alrededor de la Estrella Polar, si estamos en el hemisferio norte. También sabemos que ese giro aparente se debe a la rotación de la Tierra sobre su propio eje, porque éste se proyecta en la esfera celeste hacia un punto de la misma muy cercano a la Polar. Pero ese no es el único cambio que podemos apreciar en nuestros cielos si, en vez de una sola noche, nos fijamos en qué ocurre si lo estudiamos durante un periodo de varios días, semanas o meses. Al cabo de un tiempo habremos apreciado, por ejemplo, que las estrellas que vemos en el cielo nocturno en verano no son las mismas que durante el invierno, al menos en gran parte. Por ello solemos hablar de un cielo diferente en cada estación del año, o incluso de un “cielo del mes”.

Los cielos visibles a las 0:00 hacia el Este a mediados de junio y de diciembre son totalmente diferentes (Stellarium)
¿A qué se debe este hecho?
La causa del cambio estacional del cielo nocturno radica en el movimiento anual de traslación de la Tierra alrededor del Sol. La posición aparente del Sol en nuestro cielo, entre las constelaciones, la marca la línea de visión desde la Tierra al Sol, proyectada sobre el fondo de la esfera celeste. Las constelaciones cercanas a ese punto acompañarán al Sol en su movimiento diario por el cielo y serán invisibles, ya que durante ese día serán constelaciones diurnas. Sólo un eclipse total de sol podría revelarlas en el cielo en ese momento. Por el contrario, esa misma noche serán perfectamente visibles las estrellas y constelaciones que se encuentren en el punto opuesto al Sol en la esfera celeste. La clave del cambio sutil entre una noche y la siguiente estriba en que al moverse la Tierra alrededor del Sol en su circuito anual, van cambiando lentamente tanto las constelaciones diurnas como las nocturnas. Como la posición aparente del Sol realiza un giro completo en el cielo a lo largo del año, la apariencia del cielo nocturno se repite exactamente cada año, si bien sólo en lo relativo a las estrellas y constelaciones, ya que la Luna y los Planetas siguen un patrón diferente.

Visto desde la Tierra, el Sol siempre se proyecta sobre una de las constalciones de la bóveda celeste, cambiante a lo largo del año (Tartila/Shutterstock)









